Que pena tener a personas tan importantes tan lejos.
Que impotencia no poder cambiarlo
Que tristeza dan las despedidas
Pero, qué bonito el reencuentro.

Muy profundo. Muy mio.
Que pena tener a personas tan importantes tan lejos.
Que impotencia no poder cambiarlo
Que tristeza dan las despedidas
Pero, qué bonito el reencuentro.
Que las personas que sentimos mucho , que sonreímos mucho, que reímos mucho y que lloramos mucho, tenemos un problema
Un problema muy bonito.
Que le digas al tiempo, que nos conocimos por si algún día vuelves.
Que le digas a esa gente, que solo lo entendemos nosotros.
Que sonrías, porque por algo se empieza.
Que me pidas la vida, que te la sostengo y te la daría encantada.
Que eres brisa, aire fresco bailando un rock and roll en el salón.
Que me quema tu mirada cuando menos me lo espero.
Que estás son las puertas de este corazón abierto en canal.
Que aún nos quedan momentos, reencuentros y sobre todo, ganas.
Gracias.
Así es como aquel día, después de estar toda la tarde haciéndonos los desconocidos, pasaron las horas y los minutos y al final acabamos juntos, los dos solos, otra vez. Parecía mentira que estuvieras conmigo, en ese momento, y no se como pasó pero acabamos comiendo pizza, patatas y bebiendo cerveza tirados en esa cama que aquella noche estaba completamente llena de recuerdos. Entre tragos de cerveza, muy a tu pesar y al mio, nuestras manos se juntaban formando pequeños huracanes entre las sábanas pidiendo de una vez por todas que fueran escuchadas. Nuestras manos y nuestros ojos se amarraban a esos días que construimos juntos.
De jugar con nuestros corazones, a rozar nuestros cuerpos y a la vez ir recorriendo los orgasmos que hacía ya mucho tiempo estaban ahogados en esa cama. Cómo no iba a dejarme guiar por tus caderas y tus manos, tus labios, tus besos por mi cuello…. Mirándonos apagamos la luz y nos dejamos llevar por delirios, recuerdos y deseos. Nuestras palabras nos traicionaban y finalmente aceptaba que tú aún no te habías ido y que tampoco quería que te fueras nunca.
Y así fue volver a ti, haciendo mareas de las sabanas y sin retorno.