Bienvenido diciembre.

Le dimos la bienvenida a diciembre asomados desde la esquina de aquella cama,

con el corazón y el alma colgados de las manos que entrelazábamos mirándonos.

Eternos y dándole la bienvenida a diciembre con la melodía de tus gemidos que aún seguían clavados en mis oídos,

Que las segundas partes nunca fueron buenas,

y que a mí me quema lo inevitable.

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