Nunca es tarde si la dicha es buena y como todas las noches, te busco en esa ligera melodía de guitarra. Te busco y te encuentro en cada nota de este descompasado corazón.
Como el agua y el fuego, contrarios pero necesarios, ahí estamos los dos, suspirando y tratando de sobrevivir a este huracán gracias al cual seguimos temblando.
¿Te acuerdas de las interminables noches acurrucada en tu espalda? ¿ Y de los desvelos de madrugada por tener nuestros cuerpos desnudos pegados respirando lentamente? Y da igual donde busques, en otros cuerpos, en otras camas, en otras canciones, en otros besos, que nunca sonaran como sonábamos nosotros.
Aún siento tu alma revoloteando por esa habitación de aquél hotel perdido en medio de la nada y sigo temblando… No te vayas nunca, por favor.
Y que sea así año tras año… Bienvenido 2020.
