En estos días de verano te encuentro en cada rincón de esas letras.
Viajes, cortos o largos, ver el atardecer a través de una ventana de un bus…
Pequeños placeres de la vida en los que efectivamente la música siempre está ahí.
Como poder mirar a través de la ventana, con algo de melancolía quizás, los cascos a todo volumen y con la mirada perdida a través de ese cristal.
¿Conoces esa sensación? Una de las siete maravillas de este puto mundo, tu canción favorita en bucle y una carretera que parece interminable con destino a saber dónde.
La música nunca falla.
