Afterglow

Esta noche suena Afterglow de Ed Sheeran. Qué calidez pueden desprender unas letras cuando aquí dentro, en mi gran inmensidad , apareces en cada una de las notas acústicas de esa suave guitarra.

Nunca había imaginado lo mucho que podrías significar en mi vida y aquí estas otra vez, conmigo. Por que si, apareces en cada instante de esta vida que últimamente parece que no nos pertenece a ninguno de los dos, y que paz sentir que a pesar de las dificultades, que a pesar de ir contra viento y marea en muchas ocasiones, hemos salido a flote y ahora siento como navegamos juntos.

La ligera melodía de esta canción me recuerda a lo maravilloso que es despertarse en medio de la noche y verte ahí, a mi lado.

Los tiempos están cambiando mucho últimamente pero, yo sigo queriendo tomarme esa copa de vino a tu lado en cualquier esquina de algún bar perdido. Que yo sigo queriendo disfrutarte cada noche y escuchar como tus gemidos inundan esa cama.

El final de esta canción me recuerda la nueva dimensión que estamos viviendo tú y yo.

Que esta noche suena Afterglow de Ed Sheeran, pero en bucle, hasta reventar.

Vagones de metro

Vagones de metro y mi mirada perdida entre los ojos de las personas.
Apenas puedo explicar como me siento, y me pregunto que hacer con el corazón caliente y a la vez frio como el hielo. Que hacer con estas ganas de comerte y a la vez de matarnos.
Quedan muchos asientos libres pero yo estoy totalmente fuera de lugar, intentando no ahogarme con este nudo en la garganta tan grande que siento.
Un callejón sin salida, que pasó de ser nuestra maravilla a ser mi propia cárcel
Y supongo que en algún lugar de este mundo, habrá alguien escuchando mis labios agonizando.

Tus manos

Y el rastro de tus manos en mis muslos, que muestran una hoja de ruta, un camino que dejaste marcado desde la punta de mis pies hasta mis labios, y hasta mi boca también.

Es el rastro de tus manos por mi rostro el que me deja saborearte unas horas después de que te hayas subido en ese coche de vuelta a casa.

Tus manos son esas que, como dices tú, hacen sentir la calidez de estar en casa, son esas manos que podría reconocer en una caricia a cualquier hora de la madrugada, y son esas que desprenden fuego con solo rozarnos.

Y que son dos manos, pero de ellas podría escribir horas y de la manera en la que se entrelazan con las mías alguna tarde por Gran Vía.

La música no falla

En estos días de verano te encuentro en cada rincón de esas letras.

Viajes, cortos o largos, ver el atardecer a través de una ventana de un bus…

Pequeños placeres de la vida en los que efectivamente la música siempre está ahí.

Como poder mirar a través de la ventana, con algo de melancolía quizás, los cascos a todo volumen y con la mirada perdida a través de ese cristal.

¿Conoces esa sensación? Una de las siete maravillas de este puto mundo, tu canción favorita en bucle y una carretera que parece interminable con destino a saber dónde.

La música nunca falla.

Electricidad

Que tú y yo no hace falta que nos emborrachemos por los bares de Madrid,

que no hace falta que vayamos de la mano riendo a carcajadas,

que no necesitamos besarnos en cada una de las esquinas de esta ciudad,

ni que nos publiquemos en las redes sociales

para que el mundo nos haga la ola,

que no necesitamos bebernos unas copas de vino

para ser electricidad,

para ser dignos de admirar.

Que tu y yo follando en el baño,

ya somos poesía.

Me prometí no escribirle más.


Me prometí con sangre en los labios que esta sería la última vez que le escribiría.
Creo que siempre hubo una barrera, y que afortunadamente tu tratabas de derribarla siempre, y yo, desgraciadamente, empujaba sin mucha fuerza.
Podría dedicarte millones de palabras para resumir todo lo que tu me provocas.

Podría dedicarte millones de disculpas por no ser valiente y por asomarme al precipicio y no tirarme.
Siempre poniendo fechas de caducidad, y seguramente ahí encuentre el problema, en querer controlar y simplemente… No permitir dejarse llevar.
Cuánto me duele y cuánto me quema haber sentido tanto, pero más me duele no ser capaz de mirarle de frente y hacerlo eterno.
Me sonará ridículo pero siempre repetiré la frase que siempre he querido que me acompañe toda la vida. «Solo el amor nos salvará».

Irónicamente, la misma persona que te mata, es la única que puede salvarte, y esa persona eres tú misma.

Y que aquel amor que puede salvarte, también puedes darle la espalda y fácilmente hacer que te mate.
Me gustaría quitarme esas vendas que la vida me ha ido dando.
Actuar con más corazón que cabeza, esa es la ecuación perfecta y para la que hace falta dos personas que lo entiendan de puta madre, y no solo un desastre como yo.
Dentro de un tiempo, miraré atrás y pensaré por qué tomé esas decisiones que me han llevado hasta allí. Y será entonces ahí, cuando los ojitos me brillarán y recordaré que un día estuve tan alto que me tiré sin paracaídas y me estrellé.
Sentiré volver a aquellos lugares donde fuimos felices. Me gustará recordarte riendo de cada trocito de complejidad que teníamos. Me gustará recordarte feliz, y donándonos vida mutuamente en cada mirada.

Y efectivamente, eso es de lo único que podré estar segura.

Que le querría toda mi vida.

Disparos de calor

Tal vez si pudiera parar el tiempo lo hubiera detenido en aquella ciudad.

Apenas antes de rozarnos, ya tu mirada recorría cada centímetro de mi piel en aquel salón,

nuestras manos se perdían entre nuestros cuerpos y las copas de vino, sin olvidar aquel mar a través del balcón.

No sé si eran las caricias o nuestros húmedos labios los que nos hicieron plantar bandera de derrota y acabar follándonos en el sofá como si fuera la última vez.

Nuestra respiración que rozaba cada escondite de nuestro sudoroso cuerpo, las manos entrometidas entre las sábanas y nuestros cuerpos pegados no daban tregua a las horas de ese maldito reloj que no paraba de correr.

Disparos de calor durante tan solo unas horas,

y lo siento como si fuera ayer.

2020

Nunca es tarde si la dicha es buena y como todas las noches, te busco en esa ligera melodía de guitarra. Te busco y te encuentro en cada nota de este descompasado corazón.

Como el agua y el fuego, contrarios pero necesarios, ahí estamos los dos, suspirando y tratando de sobrevivir a este huracán gracias al cual seguimos temblando.

¿Te acuerdas de las interminables noches acurrucada en tu espalda? ¿ Y de los desvelos de madrugada por tener nuestros cuerpos desnudos pegados respirando lentamente? Y da igual donde busques, en otros cuerpos, en otras camas, en otras canciones, en otros besos, que nunca sonaran como sonábamos nosotros.

Aún siento tu alma revoloteando por esa habitación de aquél hotel perdido en medio de la nada y sigo temblando… No te vayas nunca, por favor.

Y que sea así año tras año… Bienvenido 2020.

Bienvenido diciembre.

Le dimos la bienvenida a diciembre asomados desde la esquina de aquella cama,

con el corazón y el alma colgados de las manos que entrelazábamos mirándonos.

Eternos y dándole la bienvenida a diciembre con la melodía de tus gemidos que aún seguían clavados en mis oídos,

Que las segundas partes nunca fueron buenas,

y que a mí me quema lo inevitable.

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